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pérdida de 31 kg en 9 meses

El beneficio de estas bajadas sucesivas se hizo notar enseguida. En 9 meses perdí 31 kg y mi mujer 18,2 kg. Al final de nuestro recorrido habíamos sumado 53 kg entre los dos.

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Era en 2018. Había ido a mi médico para una revisión anual. Y ese día me encontró la tensión alta (18/10).

Me dijo: "si esta tensión persiste, creo que tendrá que tomar un tratamiento. Pero podemos plantear las cosas de otra manera… Ha ganado mucho peso a lo largo de los años y creo que si perdiera ya una decena de kilos, es muy probable que su tensión volviera a la norma sin tener que recurrir a ningún tratamiento. En todo caso, podemos intentarlo."

Mi primera reacción fue preguntarle cómo iba a hacer para hacerme perder esos 10 o 15 kg.

Me habló entonces de su programa para perder peso, que había puesto a punto unos meses antes y sobre el que estaba haciendo  experimentos.

Me invitó a seguirlo. Fue así como descubrí la Mónada Alimentaria.

Mi mujer también tenía exceso de peso (1,57 m, 75 kg).

Lo hablamos juntos y nos inscribimos los dos.

Al ver las curvas de otros pacientes que habían seguido el mismo programa me sentí algo más tranquilo.

Me fijé como objetivo perder 20 kg en seis meses (lo que, sin embargo, me parecía muy ambicioso, y no estaba en absoluto convencido de que fuera a conseguirlo).

Mi mujer se fijó, por su parte, la pérdida de una docena de kilos.

Empezamos, pues, los dos el 23 de octubre de 2018 y conocimos el principio del método de las Mónadas alimentarias. Nos pareció a primera vista a la vez muy sencillo y muy lógico.

Desde la primera semana fue más bien alentador, ya que había perdido más de 3 kg. 

Mi mujer había perdido 2,2 kg.

Para nuestra gran sorpresa, las semanas fueron pasando sin dificultad para los dos y los kilos bajaban con facilidad.

Al final alcancé mi objetivo de 20 kg en 21 semanas. Lo confieso, tardé en darme cuenta de que había perdido 20 kg. ¡Era totalmente inesperado!

Mi mujer, que tenía menos que perder, había llegado a 12,6 kg en 21 semanas.

Viendo que lo había conseguido con bastante facilidad, no me detuve ahí.

Me fijé un nuevo objetivo: alcanzar un IMC de 25 (al principio estaba en 35,7). Y ahí, sin dificultad mayor, lo conseguí en nueve meses, alcanzando una pérdida de 31 kg.

Muy sorprendido y encantado de haber alcanzado ese resultado, me fijé un último objetivo: llegar al peso correspondiente a mi estatura por encima del metro; mido 1,71 m. Pesaba 104,4 kg al principio. Me fijé, pues, 71 kg, es decir, una pérdida global de 33 kg. Me hizo falta un año entero para lograrlo. 

Todo este periodo de seguimiento no ha sido nada complicado. Una cita semanal en el sitio, algunas informaciones que dar. 

Durante el recorrido me he enfrentado a veces a algún desvío, que se traducía en pequeñas inflexiones de la curva. Esos desvíos no han tenido ninguna incidencia en la evolución general. Dada la facilidad de aplicación de este procedimiento, es de hecho muy sencillo corregir los desvíos cuando los hay. 

El beneficio de estas bajadas sucesivas se hizo notar enseguida. Pude observar rápidamente varias mejoras físicas:

– menos falta de aire en las actividades físicas, al caminar, en la jardinería; mucha más flexibilidad: ponerme los calcetines, atarme los zapatos, recoger objetos del suelo.

– mi tensión arterial volvió a la normalidad ya con los siete u ocho primeros kilos perdidos. Y sigo sin tomar ningún medicamento.

Al final, a mi mujer y a mí nos ha resultado bastante fácil aplicar este método. Es seguro que el hecho de apuntarnos los dos nos ha facilitado sin duda la tarea. Nos hemos ayudado mutuamente. Aun así, hemos perdido más de 50 kilos entre los dos.

Pequeña anécdota

La fase de estabilización del peso se produjo entre el noveno y el 12.º mes. Pudimos determinar con calma cómo hacer para estabilizar nuestro peso.

Al final he perdido 35 kg y mi mujer 18 kg en total, es decir, 53 kg entre los dos.